Detalles de la huida mágica

De mis dedos la inocencia mana, 
un nenúfar con su haz de perlas.
Importa lo antaño nimio 
y mi mundo se trastoca. 

Me río de los dispares afluentes
y en silencio, inerte, lloro, 
inmerso en la corriente de lo que pasa
como agua serena y estanca. 

Sorbiendo el acre jugo del prejuicio; 
cabal, anhelo colmar más el cáliz 
de sinsabores y de la muerte misma, 
y ebrio, a la postre, aceptarla. 

Estigmas brotan inéditos por instantes eternos; 
sin desvelos, dejo fugar las sombras 
que a mi vera, ¡horror!, se reconocen; 
Sólo sé que ¡tanto Amo la Mía Vida! 

Y me alejo ...
     en el Tiempo 
, que No es, 
     de Todo 
     desde Siempre. 

Sin saber ... Nada ... entonces.

Antonio Serrano, asesas

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